Elon Musk volvió a mover el tablero. Esta vez no se trata de autos eléctricos ni de cohetes reutilizables, sino de algo mucho más profundo: los chips que hacen funcionar la inteligencia artificial. El proyecto se llama Terafab y, según el sitio oficial terafab.ai, es “el mayor esfuerzo de construcción de chips jamás hecho”. La idea es que Tesla, SpaceX y xAI dejen de depender de terceros y fabriquen sus propios procesadores de IA bajo un mismo techo, combinando lógica, memoria y empaquetado avanzado. El objetivo declarado es ambicioso: “cerrar la brecha entre la producción actual de chips y la demanda del futuro”.
El anuncio se conoció entre el 23 y el 24 de marzo de 2026, según reportaron El País y Euronews. Desde entonces, el proyecto avanzó en etapas: en abril se conoció la alianza con Intel, en agosto se confirmó la ubicación en Texas y ahora el grupo lanzó el sitio oficial y un stream de presentación. Ojo: Terafab todavía está en etapa de construcción y anuncio, no de producción masiva. Pero los números que maneja alcanzan para entender la escala de la apuesta.
Los números de la megafábrica
La inversión estimada ronda los USD 16.800 millones, según Infobae, aunque algunas versiones hablan de USD 25.000 millones, como publicó Forbes Argentina. La planta se ubicará en Texas, Estados Unidos, y tendrá más de 9 millones de metros cuadrados. Musk afirmó que será “50 veces más grande que el Pentágono”. Para dimensionarlo: se sumará a la Gigafactory de Tesla en Texas, que ya ocupa unos 10 millones de pies cuadrados, con una planta de 100 millones de pies cuadrados para Terafab.
La meta de producción es de 1 teravatio (TW) de chips por año. El dato que ayuda a entender la magnitud: el consumo eléctrico anual de todos los Estados Unidos es de 0,5 TW. Es decir, Terafab apunta a fabricar el equivalente a dos veces la energía que consume un país entero, en forma de chips. Para eso, la idea es que 1.000 millones de robots Tesla Optimus hagan el trabajo, y que se necesiten más de 1 TW de energía solar. En el plano espacial, hablan de lanzar 10 millones de toneladas de masa por año a órbita.
¿Para qué quiere tantos chips?
Terafab no va a fabricar cualquier chip. El sitio oficial menciona tres modelos concretos: el AI5, destinado a la conducción autónoma (FSD) y al robot humanoide Optimus; el AI6, pensado para Tesla Optimus; y el D3, para aplicaciones espaciales. La lógica es clara: Musk quiere controlar la cadena completa de la IA, desde el silicio hasta el software.
El grupo ya tiene antecedentes que respaldan la ambición. Según el sitio oficial, entregaron más de 8 millones de vehículos, desarrollaron la conducción autónoma sin supervisión (solo con cámaras), diseñaron el robot Optimus para producción a escala, entregaron más de 109 GWh de almacenamiento de energía en el mundo, construyeron Gigafactorías globales en tiempo récord y levantaron la primera y única refinería de litio de Estados Unidos. También desarrollaron los primeros cohetes reutilizables, lanzan el 90% de la masa global a órbita, operan la mayor red de internet satelital del mundo, construyeron el mayor sitio de manufactura de PCB de Estados Unidos, vuelan el cohete más potente de la historia, construyeron el primer clúster de entrenamiento de IA a escala de gigavatio y crearon la supercomputadora coherente más grande.
El sueño: chips en el espacio
Acá es donde Terafab se vuelve casi ciencia ficción. El sitio oficial habla de la “Escala Kardashev”, un sistema que mide el desarrollo de una civilización según su capacidad de aprovechar energía: Tipo I (toda la energía de un planeta), Tipo II (de una estrella) y Tipo III (de una galaxia). La aspiración declarada es que la humanidad sea “una civilización galáctica”.
Sostienen que “el espacio es la única solución verdaderamente escalable para el futuro de la IA”, porque en la Tierra el cómputo enfrenta límites de energía, permisos, terreno, infraestructura y refrigeración. El próximo paso que mencionan son los “lunar mass drivers”: catapultas electromagnéticas en la Luna para lanzar material. Y un detalle que no pasa desapercibido: al pie del sitio dice “Diseñado y construido con Grok”, la IA de xAI.
La pelea por los chips: TSMC, Nvidia e Intel
Terafab busca competir con TSMC, el gigante taiwanés que hoy fabrica los chips avanzados para casi todo el mundo. Hoy Nvidia domina los chips de IA, y Musk quiere dejar de depender de terceros. En ese marco, Intel colaborará con Musk en la fabricación de chips, según un acuerdo de abril de 2026. Las acciones de Intel subieron un 3% con el anuncio, según Bloomberg Línea, Perfil y Yahoo Finanzas.
La jugada es estratégica: si Musk logra fabricar sus propios chips, no solo abarata costos, sino que gana autonomía en un insumo crítico. La pregunta es si Terafab puede sostener esa promesa frente a gigantes con décadas de ventaja.
¿Qué significa esto para vos?
Los chips son el motor de la IA. Sin chips, no hay modelos, no hay asistentes, no hay automatización. Esta carrera entre Musk, TSMC, Nvidia e Intel define cuánta IA vamos a tener, a qué precio y con qué límites. Entender el contexto ayuda a no comprar humo: Terafab es un anuncio ambicioso, con cifras verificadas, pero todavía en etapa de construcción. La IA es un complemento, nunca un reemplazo. Seguir estas movidas te permite anticipar hacia dónde va la industria y qué impacto puede tener en tu trabajo, tu empresa o tu vida cotidiana.
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