El CEO de Nvidia, Jensen Huang, volvió a poner el foco en un costado de la inteligencia artificial del que casi nadie habla: la obra física. En una serie de declaraciones que viene repitiendo desde octubre de 2025, el directivo sostuvo que la próxima gran ola de empleo no está en el software, sino en los oficios que construyen y mantienen la infraestructura que la IA necesita para funcionar. Y fue bien concreto: dijo que electricistas, fontaneros, carpinteros y albañiles pueden convertirse en algunos de los trabajos mejor pagados del mundo.
El mensaje lo dio pensando, sobre todo, en los jóvenes que temen que la IA les borre los empleos de entrada. “Hay miles de empleos para los jóvenes, gracias a un auge acelerado de los centros de datos. Solo tienen que estar dispuestos a ir a una escuela de formación profesional”, planteó Huang. La frase incomoda a más de uno, pero tiene una lógica que conviene mirar con datos antes de descartarla.
Por qué dice esto: la fiebre de los centros de datos
El argumento central de Huang es simple: cada centro de datos es, antes que nada, una obra enorme. Según el propio CEO, un solo data center de 250.000 pies cuadrados —unos 76.000 metros cuadrados— puede emplear hasta 1.500 trabajadores de la construcción durante su fase de creación. Y eso es una sola instalación.
La escala del fenómeno explica el resto. Huang habló de que “vamos a necesitar cientos de miles” de operarios para levantar todas las fábricas que la IA requiere, y mencionó la inversión de USD 100.000 millones en OpenAI para financiar el desarrollo de centros de datos basados en sus procesadores. Su tesis de fondo es que la próxima ola de oportunidades está en el aspecto físico de la tecnología: la construcción y el mantenimiento de la infraestructura, no en el software.
Y no es una salida aislada. Huang viene repitiendo esta idea desde octubre de 2025, lo que sugiere una apuesta sostenida más que una frase suelta para la tribuna.
Los oficios que van a explotar
¿Por qué justamente esos trabajos? Porque un centro de datos es, en esencia, tres cosas: obra civil, tendido eléctrico y refrigeración. Ahí entran los perfiles que Huang nombró y algunos que no mencionó pero caen por peso propio:
- Electricistas: la demanda energética de estos complejos es gigante y hay que cablear, conectar y mantener todo.
- Fontaneros y técnicos en refrigeración: los servidores levantan temperatura y necesitan sistemas de enfriamiento que no se instalan solos.
- Albañiles y carpinteros: la estructura, los terminados y los interiores de naves industriales enormes.
- Soldadores: piezas metálicas, estructuras y soportes para equipamiento pesado.
Sobre este punto, Huang fue tajante: “El sector de la artesanía cualificada de todas las economías va a experimentar un auge. Vas a tener que estar duplicando y duplicando y duplicando cada año”.
Los sueldos ya están subiendo
No hace falta esperar al futuro: el mercado viene dando señales hace rato. Ford llegó a ofrecer sueldos de USD 120.000 a mecánicos por la escasez de personal técnico. En Estados Unidos hay miles de puestos técnicos sin cubrir con salarios de hasta USD 75.000. Y el auge de la IA ya está creando empleos fuera de Silicon Valley, con pagos de hasta USD 10 adicionales por hora en tareas de infraestructura.
El patrón es claro: cuando falta gente formada en un oficio, el salario sube. Y la IA, lejos de reemplazar esos puestos, los está multiplicando en su fase de construcción.
El otro lado: la IA también pide perfiles digitales
Ahora, cuidado con quedarse solo con la mitad del vaso. Según Randstad Research, hoy lo que más se demanda son trabajadores que sepan usar la IA, más que trabajos “hechos con IA”. La lista la encabezan ingenieros de datos, arquitectos de sistemas de IA, desarrolladores de aplicaciones de IA, ingenieros de robótica, ingenieros de visión artificial y arquitectos cloud.
O sea: el auge de los oficios es real, pero no invalida la demanda de perfiles tecnológicos. Lo más probable es un equilibrio incómodo donde conviven ambos mundos, y quien sepa moverse entre los dos va a tener ventaja.
El contraste incómodo
Sería deshonesto contar solo la parte linda. Mientras Huang habla de empleos nuevos, otras empresas tecnológicas recortan. Oracle despidió a 21.000 empleados en su apuesta por la IA, según la BBC. La IA crea y destruye empleos al mismo tiempo, y no le pasa lo mismo a todos: el electricista que consigue trabajo en un data center no es el mismo perfil que el administrativo que queda afuera de una reestructuración.
Ese doble movimiento es la parte que los titulares optimistas suelen saltear. La tecnología no reparte sus efectos de manera pareja, y reconocerlo es parte de entender el fenómeno completo.
¿Qué significa esto para vos?
Si estás pensando en estudiar un oficio, la recomendación práctica es sumarle herramientas de IA. Un electricista que sabe usar software para presupuestar más rápido, organizar trabajos o responder clientes vale más que uno que solo hace lo técnico. Y si ya trabajás en un oficio, la IA puede ayudarte justamente con eso: presupuestar, coordinar tareas y atender consultas sin perder horas.
El dato de fondo es que la infraestructura de la IA hay que construirla con manos humanas, al menos por ahora. Y eso abre una ventana concreta para quien esté dispuesto a formarse.
Si te interesa el tema, vale la pena mirar los programas de formación profesional y los cursos técnicos que están apareciendo alrededor del sector. La ola está pasando ahora.






