En Nueva York, la 81ª Asamblea General de las Naciones Unidas puso a la inteligencia artificial en el centro de la discusión. Donald Trump rechazó cualquier regulación internacional y propuso llamarla “superinteligencia”; António Guterres, en su último discurso, pidió regular los sistemas autónomos y dijo que “los robots asesinos no tienen cabida entre nosotros”. Este miércoles habló Javier Milei, que también puso a la IA en el centro de su discurso.
Qué está pasando ahora en la ONU
Está en marcha la 81ª Asamblea General de las Naciones Unidas, en Nueva York. Arrancó el 22 de septiembre de 2026 y sigue estos días, con 71 jefes de Estado reunidos en la misma sala. Y aunque el temario oficial es amplio, hay un tema que se coló en casi todos los discursos: la inteligencia artificial.
No es una coincidencia. Euronews tituló la jornada así: “¿Robots asesinos o superinteligencia? Trump y los líderes mundiales chocan por la IA”. El Los Angeles Times fue por el mismo lado: “¿Robots asesinos o superinteligencia? En la ONU, los mandatarios ven ambas cosas”. Las dos etiquetas —la que propone el presidente estadounidense y la que usa el secretario general saliente— resumen bastante bien la pelea que se está dando en el edificio de la ONU.
Las dos posiciones: “superinteligencia” contra “robots asesinos”
El 22 de septiembre, Donald Trump habló ante la Asamblea y dejó clara su postura: rechazó una regulación internacional de la inteligencia artificial. La agencia AFP tituló: “Trump rechaza ante la ONU una regulación internacional de la IA”. El Diario NY sumó el otro gesto de la jornada: “Trump rechaza una regulación global de la inteligencia artificial y propone llamarla superinteligencia”.
Bloomberg Línea lo puso en términos parecidos: “Trump rechaza acuerdo internacional para controlar los riesgos del desarrollo de la IA”. Y MUNDIARIO fue más filoso: “Trump desafía a la ONU y apuesta por que EE.UU. domine la superinteligencia”. RFI, por su parte, tituló: “En la ONU, Trump amenaza América Latina e Irán y rechaza regular la IA o superinteligencia”.
Del otro lado del mostrador, ese mismo 22 de septiembre, António Guterres dio su último discurso ante la Asamblea General como secretario general de la ONU. Y dejó frases fuertes. La central: “Las grietas del mundo se han convertido en abismos”. También habló de que “las fracturas de nuestro mundo se están agrandando”.
Alertó, además, sobre una reconfiguración del poder mundial que ya no es solo entre Estados, sino también entre corporaciones y máquinas. Y sobre la IA fue tajante:
“Los robots asesinos no tienen cabida entre nosotros”.
Guterres pidió regular la inteligencia artificial ante modelos cada vez más autónomos. Bloomberg Línea lo tituló así: “ONU pide regular la IA ante modelos cada vez más autónomos y advierte sobre ‘robots asesinos'”.
El informe que lo anticipó: todos los derechos humanos en riesgo
La discusión no salió de la nada. Antes de que arrancara la Asamblea, el 14 de septiembre, Volker Türk, Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, presentó un informe que funcionó como respaldo técnico del debate.
La advertencia central: “todos los derechos humanos están en riesgo”. La vida, la alimentación, la privacidad, la salud y la seguridad, enumeró. Y agregó que “la actual carrera hacia una IA cada vez más potente supone un salto cualitativo hacia mayores riesgos existenciales”.
El informe puso el foco en un tipo específico de sistemas: la IA agéntica, esa que toma decisiones por su cuenta. Sobre esos modelos, Türk advirtió que sus fallos “podrían paralizar servicios esenciales, fracturar las comunicaciones, desestabilizar infraestructuras críticas y golpear en el corazón mismo de las instituciones democráticas”.
Infobae tituló: “La ONU advierte sobre los peligros de la IA: de cortes de agua a armas de destrucción masiva”.
Qué es la IA agéntica (y por qué preocupa)
Vale la pena frenar un segundo acá, porque la expresión “IA agéntica” suena a jerga y no lo es tanto.
Un chatbot como ChatGPT funciona así: le preguntás algo, te contesta, y espera. No hace nada por su cuenta. Escribís, responde, listo.
Un agente de IA es distinto. Recibe un objetivo y actúa tomando decisiones en varios pasos, sin que alguien le apruebe cada movimiento. Puede usar herramientas, hacer compras, mandar correos, ejecutar acciones dentro de sistemas. La diferencia clave es la autonomía.
Y ahí está el problema. Cuando un chatbot se equivoca, escribís de nuevo y listo. Cuando un agente se equivoca, la equivocación ya se ejecutó.
No es hipotético. En septiembre, un informe militar generado con inteligencia artificial, con datos falsos, puso a un buque chino en la mira del Gobierno de Estados Unidos. Lo reveló la CNN. Un error de un sistema, con consecuencias reales en el terreno.
Milei habló este miércoles, con la IA entre sus ejes
En ese contexto expuso este miércoles el presidente argentino Javier Milei ante la Asamblea General. Fue su tercera vez. Y los ejes de su discurso, tal como se había anticipado, fueron dos: las islas Malvinas y la defensa del desarrollo de la inteligencia artificial.
TN lo había titulado en la previa: “Javier Milei hablará ante la ONU con foco en Malvinas y la defensa del desarrollo de la inteligencia artificial”. Crónica, en la misma línea: “Milei expone por tercera vez en la ONU: Malvinas e inteligencia artificial serán los ejes de su discurso”.
Ya en el atril, Milei defendió el desarrollo de la IA sin regulaciones preventivas. La frase que resume su postura: “La prudencia no significa miedo”. Y agregó que asume “el compromiso de no regular de manera preventiva”.
“Donde muchos ven una amenaza, nosotros vemos una frontera. La inteligencia artificial o superinteligencia, como dice el presidente Donald Trump, puede multiplicar nuestra productividad en órdenes de magnitud, que todavía no comprendemos. Trayendo a Adam Smith: la inteligencia artificial será la fábrica de alfileres del siglo XXI, y mucho más”.
En otro tramo, planteó: “Ante la inteligencia artificial, la Argentina se ubicará en la vanguardia de la libertad. Tenemos los minerales críticos, la energía, el talento y la capacidad para competir en cada eslabón de esa cadena de valor”. Y convocó a “científicos, emprendedores, creadores e inversores” de todo el mundo a radicar sus proyectos en el país.
También anunció que la Argentina ofrecerá “un marco jurídico de vanguardia” para las empresas de IA, con beneficios impositivos y responsabilidad limitada para las compañías que desarrollen agentes de inteligencia artificial. iProfesional lo tituló: “Beneficios fiscales para inteligencia artificial: el plan que impulsa Milei”.
Y llevó la discusión al plano geopolítico: sostuvo que “el desarrollo de la inteligencia artificial no es neutral” y que es necesario que “sea Occidente quien lidere el desarrollo tecnológico”. Comparó el impacto de la IA con hitos como la imprenta, la máquina de vapor, la electricidad e internet, y dijo que esas mejoras tecnológicas “no sólo no han derivado en ninguna de las catástrofes con las que nos han intentado sembrar el terror, sino que, además, cada una de ellas terminó ampliando también aquello que el ser humano era capaz de hacer”.
Las citas de su discurso fueron recogidas, entre otros, por C5N, Política Argentina, Derecha Diario y Minuto Neuquén.
La Argentina, entonces, llegó a la misma sala donde Trump rechaza reglas globales y Guterres pide controles, con la IA como uno de sus temas centrales. Y Milei plantó su propia bandera: menos regulación, más desarrollo.
Mientras tanto, los que construyen la IA también están divididos
La pelea no es solo entre gobiernos. Los que construyen la tecnología están igual de partidos.
En septiembre, investigadores de seguridad de Anthropic y Google DeepMind renunciaron advirtiendo que las capacidades avanzan más rápido que los controles. Es decir: gente que trabaja adentro de las empresas que desarrollan estos sistemas dice que los mecanismos para frenarlos van atrás.
Del otro lado, hay gobiernos y empresas que sostienen lo contrario: que frenar o regular demasiado temprano deja a un país atrás en la carrera. Es el argumento que sobrevuela el discurso de Trump y el que explica por qué la regulación internacional es tan difícil de acordar.
La ONU, en el medio, pide actuar con el principio precautorio: decidir antes de tener certeza absoluta del daño. Es la lógica inversa a la de “primero desarrollamos y después vemos”.
¿Quién va a escribir las reglas?
Ahí está la pregunta de fondo, la que queda flotando en el edificio de Nueva York. Si las reglas de la inteligencia artificial se discuten en el mismo lugar donde cada país defiende su propia ventaja, ¿quién las va a escribir?
Trump dice que no se regulen a nivel internacional y las llama “superinteligencia”. Guterres se despide pidiendo controles y hablando de “robots asesinos”. Türk advirtió que todos los derechos humanos están en riesgo. Los investigadores de seguridad renuncian. Milei habló este miércoles, con la IA entre sus ejes.
La Asamblea sigue. Y la discusión, también.
📷 Imagen de portada: imagen creada o editada con inteligencia artificial con fines ilustrativos. No es una fotografía oficial del evento ni de las personas retratadas.






