Conseguir un cliente nuevo suele ser la parte más festejada de cualquier negocio digital. La fiesta, sin embargo, se termina rápido cuando ese cliente se va. UIN, una startup argentina fundada por Facundo Corsi y Manuel Heredia, apostó desde el arranque a esa segunda mitad de la película: la retención. Y le fue bien. La compañía acaba de cerrar una ronda semilla de 2 millones de dólares.
El producto se llama BehaviorOS y, en una frase, es una plataforma que usa inteligencia artificial para que bancos y fintechs mantengan a sus usuarios activos. Según la empresa, analiza más de 300 millones de transacciones y llega de manera indirecta a más de 80 millones de usuarios a través de las compañías que son sus clientes.
Retener: el problema que casi nadie quiere mirar
La frase que resume el origen del proyecto es del propio equipo fundador: “Entendimos que adquirir usuarios era muy sencillo. El verdadero desafío era retenerlos”. Dicho así suena obvio, pero explica un desequilibrio bastante extendido en la industria: hay compañías enteras, presupuestos enormes y equipos completos dedicados al primer paso —publicidad, campañas de adquisición, bonos de bienvenida— y muchísimo menos esfuerzo puesto en el segundo.
En la jerga del sector, a la pérdida de clientes se la llama “churn” o abandono. La lógica es sencilla: si una billetera digital o un banco pierde por mes una porción grande de los usuarios que consiguió, el crecimiento real se licúa. Y como captar cuesta dinero —campañas, promociones, descuentos—, cada cliente que se va arrastra también la inversión que se hizo para traerlo.
Ahí es donde aparece la propuesta de UIN: la inteligencia artificial no se usa para captar, sino para que el cliente vuelva. La diferencia es importante y cambia por completo el tipo de problema que se intenta resolver.
Cómo funciona BehaviorOS
BehaviorOS no es una aplicación que el usuario final descarga. Se integra por API a los sistemas que la compañía ya tiene funcionando. Una API, explicada en simple, es una suerte de enchufe digital: un mecanismo estándar para que dos sistemas distintos se comuniquen entre sí sin que haya que reescribir todo desde cero.
Una vez conectado, el sistema observa cómo se comporta cada persona dentro del servicio. Con esos datos calcula la tendencia de cada usuario a hacer determinadas acciones y, en tiempo real, determina qué acción mostrarle a quién. No se trata de mandarle el mismo mensaje a toda la base: el motor elige, para cada persona, la mecánica más adecuada según el objetivo que tenga el negocio en ese momento.
El fundador lo explicó con una clasificación bastante clara sobre cuándo conviene cada formato: “Las rachas funcionan mejor cuando el objetivo es consistencia, las misiones funcionan para la adopción puntual de una feature nueva y los desafíos e incentivos para generar picos concretos de volumen”.
Las mecánicas y para qué sirve cada una
| Mecánica | Cuándo funciona mejor |
|---|---|
| Rachas | Cuando el objetivo es la consistencia: que el usuario vuelva de manera sostenida |
| Misiones | Para la adopción puntual de una función nueva |
| Desafíos | Para generar picos concretos de volumen |
| Incentivos | También para picos concretos de volumen, con un empujón directo |
La clave está en que la decisión no la toma una persona mirando planillas, sino un motor que evalúa comportamiento y contexto. Lo que para un usuario puede ser una racha, para otro puede ser una misión: depende de qué acción se quiera promover y de cuán cerca esté esa persona de hacerla.
Los números de la ronda
| Ítem | Detalle |
|---|---|
| Monto | 2 millones de dólares |
| Etapa | Ronda semilla |
| Líder | EWA Capital |
| Participantes | Driven VC, Brazilian Venture Capital, ADN, GAIN y New Ventures |
| Inversores ángeles | Un grupo de ángeles, entre ellos Santiago Siri, fundador de Democracy Earth |
Una ronda semilla, vale aclarar, es la primera inversión relevante que recibe una startup después del capital inicial propio o de conocidos. Es la plata que se usa para ordenar el producto, armar equipo y empezar a escalar comercialmente. En este caso, llega con inversores locales, regionales y brasileños en la misma mesa.
Dónde está hoy y hacia dónde va
La cartera actual está concentrada en Argentina y Perú, que juntos representan cerca del 60% de los clientes. México aparece como uno de los principales focos de expansión. El negocio nació enfocado en bancos, fintechs y billeteras digitales, aunque la tecnología no es exclusiva de ese mundo: también puede aplicarse a retailers, empresas de telecomunicaciones y otras industrias que vivan de la relación repetida con sus usuarios.
Un modelo de negocio que cobra por resultados
Además de la tecnología, hay un detalle que hace ruido en el sector: cómo cobra UIN. La empresa combina un fee mensual por el uso de BehaviorOS con un componente variable asociado al engagement y a los resultados. Es decir, cobra cuando sus acciones generan resultados concretos, como más pagos con tarjeta, más transacciones con QR o mayor uso de nuevas funciones.
“No queremos ser simplemente otro costo fijo dentro del stack tecnológico de una compañía. Queremos tener una relación directa con el valor que somos capaces de generar: si nuestro cliente crece, nosotros crecemos con él”, sostiene el fundador.
El engagement, en criollo, es el nivel de uso e interacción que un usuario tiene con un servicio. Y el “stack tecnológico” es el conjunto de herramientas y sistemas que una empresa usa para funcionar. La discusión de fondo es si el software se paga como una suscripción más —un gasto que aparece todos los meses, se use o no— o como un socio que cobra en proporción a lo que ayuda a mover.
Qué significa para nosotros
Durante años, la conversación sobre inteligencia artificial en el sector financiero giró alrededor de la eficiencia: automatizar tareas, bajar costos, atender más rápido. UIN propone otro ángulo, más incómodo y más interesante: usar la IA para cambiar el comportamiento de las personas que ya están adentro. No para traer más gente, sino para que la que ya llegó no se vaya.
Eso tiene una consecuencia directa sobre cómo se mide el éxito de estas herramientas. Si una compañía paga por resultados —más pagos con tarjeta, más QR, más uso de una función—, el proveedor deja de ser un costo fijo y pasa a compartir el riesgo del negocio. Es una tendencia que venimos viendo hace un tiempo y que probablemente se profundice: cobrar por valor generado y no por licencia.
También deja una pregunta abierta para el mercado local. La región tiene bancos y billeteras con bases de usuarios enormes y niveles de abandono que rara vez se discuten en público. Si la retención se vuelve tan medible y tan cobrable como la adquisición, es probable que la próxima discusión en los directorios no sea cuánto cuesta sumar un cliente, sino cuánto cuesta perderlo.
Para tener en el radar
- UIN es argentina, la fundaron Facundo Corsi y Manuel Heredia, y su producto se llama BehaviorOS.
- Levantó 2 millones de dólares en una ronda semilla liderada por EWA Capital, con Driven VC, Brazilian Venture Capital, ADN, GAIN, New Ventures y ángeles como Santiago Siri.
- Se integra por API a los sistemas existentes y decide en tiempo real qué acción mostrarle a cada usuario según el objetivo del negocio.
- Trabaja con cuatro mecánicas: rachas, misiones, desafíos e incentivos.
- Analiza más de 300 millones de transacciones y alcanza indirectamente a más de 80 millones de usuarios.
- Argentina y Perú concentran cerca del 60% de la cartera; México es uno de los principales focos de expansión.
- Cobra un fee mensual más un componente variable atado al engagement y a los resultados.
📷 Imagen de portada: imagen creada o editada con inteligencia artificial con fines ilustrativos. No es una fotografía oficial del evento ni de las personas retratadas.






