Michael Burry se hizo conocido por apostar contra el mercado hipotecario de Estados Unidos antes de que se derrumbara, en 2008. Ese episodio terminó en libro y en película: La gran apuesta. Desde entonces, cada cosa que dice mueve el tablero. Y el 15 de septiembre de 2026 usó su cuenta de X para meter el dedo en la llaga del boom de la inteligencia artificial.
A esta altura, que alguien diga que la IA es una burbuja no es novedad: se viene escuchando desde hace rato. Lo que sí es novedad es el ángulo que eligió Burry. No dijo que la IA vaya a destruir el mundo. Dijo algo bastante más incómodo: que muchos de los que lo dicen están, en realidad, vendiendo algo.
El giro: el peligro como herramienta de marketing
En el último tiempo, buena parte de los referentes del sector —los que construyen y financian estos sistemas— insiste con los riesgos de un desarrollo demasiado acelerado de la IA. Hablan de sistemas que se vuelven incontrolables, de consecuencias impredecibles, de un riesgo existencial para la humanidad. Es un discurso que suena responsable, casi heroico: “estamos creando algo peligroso, por eso pedimos que nos regulen”.
Burry dio vuelta el argumento. Su lectura es exactamente la opuesta: esas advertencias sobre una posible catástrofe pueden servir para mantener el hype —la expectativa, el entusiasmo exagerado— alrededor de estas empresas y de sus valuaciones. Y apuntó a un momento clave: las posibles salidas a bolsa.
Vale explicarlo simple. Una salida a bolsa (o IPO, por sus siglas en inglés) es el momento en que una empresa empieza a vender acciones en el mercado y, de golpe, necesita que el mundo le crea. Si el relato que circula es “esto es tan poderoso que puede cambiar el destino de la humanidad”, el precio de esas acciones se apoya en algo muy difícil de discutir: la mística. Para Burry, el relato del peligro cumple justamente esa función. No es una advertencia desinteresada. Es marketing.
El giro es fino y vale la pena subrayarlo, porque es lo más interesante de su postura. Durante años escuchamos que los laboratorios de IA avisaban sobre el riesgo existencial como una forma de alertar al mundo. Burry dice: ojo, ese mismo aviso puede estar sosteniendo el precio de las acciones de cara a una apertura en el mercado. El peligro, convertido en relato, también es un activo.
Lo que dijo, punto por punto
Para ordenar el contraste, esta tabla compara el relato más habitual del sector con la lectura que hizo Burry en su cuenta de X:
| El relato habitual | La lectura de Burry |
|---|---|
| La IA avanzada representa un riesgo existencial | El relato del riesgo ayuda a mantener el hype y las valuaciones |
| Los modelos actuales van camino a la AGI | Los modelos de lenguaje actuales no son una verdadera AGI |
| OpenAI y Anthropic lideran con una ventaja sólida | Esa ventaja se achica por los modelos chinos y de código abierto |
| Las advertencias son una señal de responsabilidad | Las advertencias pueden funcionar como herramienta comercial |
¿Los modelos actuales son una AGI? Burry dice que no
Uno de los puntos donde Burry puso el foco es técnico, así que conviene traducirlo. AGI significa inteligencia artificial general: un sistema capaz de hacer una amplia variedad de tareas intelectuales, más o menos como las haría una persona. No una sola cosa bien, sino muchas cosas distintas, y con la flexibilidad suficiente para moverse entre problemas nuevos.
Los modelos de lenguaje actuales escriben, resumen, programan, responden preguntas. Son impresionantes. Pero Burry duda de que eso alcance para llamarlos AGI. Es una discusión que en el sector está abierta, y su posición es la de quien mira el producto desde afuera y no le compra el envase.
OpenAI, Anthropic y la ventaja que se desinfla
Burry también apuntó directo contra dos de las empresas más grandes del rubro: OpenAI y Anthropic. Según su visión, la aparición de modelos chinos y de modelos de código abierto está reduciendo la ventaja competitiva que ambas compañías habían construido.
¿Qué es el código abierto? A grandes rasgos, modelos cuyo funcionamiento queda disponible para que cualquiera los use, los adapte o los instale por su cuenta, muchas veces sin pagar. Durante un tiempo, los grandes laboratorios podían cobrar caro porque eran casi los únicos que tenían algo así. Cuando aparecen alternativas abiertas —y modelos chinos que compiten de cerca— esa exclusividad se desdibuja. Si cualquiera puede acceder a algo parecido, cobrar una fortuna por el acceso se vuelve más difícil.
En ese marco se entiende el título que le pusieron otros medios a su intervención: “Crisis de gigantes en IA es ‘pura exageración y palabrería’: Michael Burry”. La idea de una crisis terminal del sector, para él, no se sostiene.
El contexto: mucha plata invertida y cada vez más dudas
Su postura llega en un momento particular. Las compañías de IA están metiendo inversiones enormes para desarrollar modelos y construir toda la infraestructura que necesitan: centros de datos, chips, energía. Son apuestas gigantescas a que la demanda va a seguir creciendo. Y ahí es donde empiezan a aparecer las dudas sobre si esas inversiones se van a recuperar alguna vez.
Burry no es un recién llegado en este debate. En noviembre de 2025 ya había advertido sobre una burbuja en la IA, con Nvidia en el centro de la escena. Después, en septiembre de 2026, hubo un golpe bursátil que sacudió al sector, con Nvidia, OpenAI y Anthropic entre los nombres más golpeados. Su mensaje de este mes se lee, entonces, como una continuidad: no es un comentario suelto, es una postura que viene sosteniendo hace casi un año.
Un acierto enorme no convierte a nadie en oráculo
Acá vale una advertencia para el lector. Burry es famoso, y con razón, por haber visto antes que casi nadie lo que se venía en 2008. Pero también es conocido por haberse equivocado varias veces después de esa jugada maestra. Un gran acierto no lo transforma en un oráculo, ni convierte automáticamente en verdad todo lo que dice.
Su valor, entonces, no está en la predicción exacta. Está en la incomodidad del planteo: obliga a preguntarse cuánto de lo que se dice sobre la IA es advertencia genuina y cuánto es construcción de relato para sostener precios. Esa pregunta vale la pena, incluso si su pronóstico termina siendo errado.
Qué significa para nosotros
Para quien mira esto desde acá, hay tres cosas concretas. Primero, que las advertencias apocalípticas y los números devaluados de las empresas tecnológicas no son compartimentos separados: Burry sugiere que están conectados. Segundo, que el discurso del riesgo es también un discurso de negocios, y conviene leerlo con esa lente cuando aparezca en notas, conferencias o entrevistas.
Tercero, y quizás lo más útil: cuando alguien muy seguro te dice cómo va a terminar todo, mirá su historial completo y no solo su mayor acierto. Burry acertó una vez de forma espectacular y se equivocó varias veces después. Escucharlo sirve; seguirlo a ciegas, no.
Puntos clave
- Burry publicó su crítica el 15 de septiembre de 2026 en su cuenta de X.
- Su giro central: el relato del peligro de la IA puede servir para sostener el hype y las valuaciones, sobre todo de cara a posibles salidas a bolsa.
- Duda de que los modelos de lenguaje actuales sean una verdadera AGI, es decir, sistemas capaces de hacer una amplia variedad de tareas intelectuales.
- Apuntó contra OpenAI y Anthropic: los modelos chinos y de código abierto estarían achicando su ventaja competitiva.
- Ya había advertido sobre una burbuja en la IA en noviembre de 2025, con Nvidia en el centro.
- En septiembre de 2026 hubo un golpe bursátil que sacudió al sector, con Nvidia, OpenAI y Anthropic entre los afectados.
- Contexto: crecen las dudas sobre las inversiones enormes en modelos e infraestructura.
- No es un oráculo: acertó en 2008, pero también se equivocó varias veces después.
📷 Imagen de portada: imagen creada o editada con inteligencia artificial con fines ilustrativos. No es una fotografía oficial del evento ni de las personas retratadas.





