Personas trabajando muchas horas frente a computadoras en una empresa de inteligencia artificial

Los líderes del sector vienen prometiendo desde hace años que la inteligencia artificial nos va a liberar de horas de trabajo. Un reportaje de la BBC revela que, puertas adentro de esas mismas compañías, la realidad es bastante distinta: semanas de 70 horas, trabajo los fines de semana y culturas laborales que no se parecen en nada al futuro ideal que venden.

La promesa: trabajar menos gracias a la IA

La idea no es nueva ni marginal. Hace cuatro años, un director de ingeniería de Google proyectó que para 2025 las semanas laborales podrían reducirse a solo cuatro días gracias a los avances en inteligencia artificial. La fecha pasó, la semana de cuatro días no llegó, pero el discurso siguió creciendo.

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A comienzos de 2026, OpenAI alentó públicamente a las empresas a experimentar con semanas de cuatro días sin reducir el salario. El argumento oficial: la IA va a agilizar tanto el trabajo humano que las organizaciones deberían empezar a prepararse para ese cambio. Suena razonable. Suena, incluso, generoso. El problema es quién lo dice y cómo vive por dentro.

La realidad adentro: 70 horas, fines de semana y evaluaciones “superdespiadadas”

Según el reportaje de la BBC, la experiencia interna en OpenAI fue muy distinta de ese ideal. Un exempleado técnico de la compañía contó que durante su paso por la empresa nunca se aplicó una semana laboral de cuatro días. Ni una sola vez.

Su descripción de la cultura de trabajo no deja mucho lugar a la interpretación: jornadas agotadoras, reuniones de crisis, trabajo durante los fines de semana y evaluaciones de desempeño que calificó como “superdespiadadas”, capaces de derivar en despidos repentinos.

“Uno va el sábado o el domingo solo para ponerse al día o asegurarse de que nada esté mal”.

Su carga horaria llegaba a las 70 horas semanales, muy por encima de las 40 de una semana estándar y bastante más de lo que había trabajado en empleos anteriores. Hoy trabaja en otra startup de IA y su equilibrio mejoró: hace entre 50 y 60 horas semanales fuera de los períodos de desarrollo intensivo, los famosos “sprints”.

El reportaje va más allá de un caso individual y habla de jornadas que pueden llegar a las 90 horas semanales en el sector. Para dimensionarlo: durante décadas, el trabajo en las empresas de tecnología respondió a un horario fijo de nueve de la mañana a cinco de la tarde. Eso cambió.

Lo que dicen las empresas (y lo que hacen)

El contraste entre el discurso público y la práctica interna no es exclusivo de una compañía. Vale repasar algunos ejemplos que muestran el mismo patrón.

  • Anthropic ha destacado que su chatbot Claude puede trabajar de manera autónoma durante siete horas sin descanso, equiparando su rendimiento al de una jornada laboral humana. La comparación es llamativa: la máquina hace una jornada completa, pero los humanos que la construyen hacen dos o tres.
  • Mark Zuckerberg, al frente de Meta, afirmó que la inteligencia artificial está transformando radicalmente la manera en que se trabaja y permite que menos empleados lleven a cabo tareas que antes requerían equipos más numerosos. En ese mismo proceso, Meta eliminó uno de cada diez puestos de trabajo.
  • Dario Amodei, director ejecutivo de Anthropic, advirtió que el incremento de productividad que traerán las nuevas herramientas de IA podría derivar en una reducción aún mayor de empleos.

O sea: la IA produce más con menos gente, pero los que quedan adentro trabajan más horas que antes. La ecuación cierra para la empresa, no necesariamente para el que la rema.

La ironía: el “996” chino que Silicon Valley copió… justo cuando China lo abandonaba

Hay un detalle que le da a toda esta historia un giro casi literario. Silicon Valley comenzó a adoptar el polémico horario laboral chino conocido como “996”: de 9 de la mañana a 9 de la noche, seis días por semana. El equivalente a 72 horas semanales. Lo reportó WIRED en 2025.

Y ahora el giro más irónico de todos: China, el país que se hizo famoso por esas jornadas laborales eternas, empezó a revertirlas. Las empresas ya están obligando a los empleados a irse a su hora. Justo cuando Silicon Valley las estaba copiando.

Es difícil no ver el símbolo: el centro del capitalismo tecnológico occidental importando un modelo de explotación laboral que el país que lo inventó está empezando a dejar atrás.

Por qué pasa esto: una carrera que no tiene freno

La explicación no es que los directivos sean malvados por deporte. Es más estructural y, por eso mismo, más difícil de resolver.

El sector de la IA vive una carrera competitiva sin precedentes. Las empresas se disputan un puñado de talentos escasos, los ciclos de desarrollo son brutalmente cortos y la presión por llegar primero al próximo modelo es enorme. En ese contexto, la semana de cuatro días suena a lujo de otro planeta: nadie quiere ser el que baja el ritmo mientras el competidor de al lado no duerme.

El resultado es una paradoja incómoda: la industria que promete liberar tiempo humano es la que menos tiempo libre se da a sí misma. Y los que están adentro lo saben. El exempleado de OpenAI no describió una excepción: describió una norma.

¿Y a nosotros qué nos importa?

Mucho, aunque no trabajes en tecnología. Porque el discurso de “la IA te va a liberar” se usa para justificar decisiones que te afectan directamente: despidos, reorganizaciones, intensificación del trabajo. Si los que construyen la IA trabajan 70 horas para que vos trabajes menos, hay algo en la promesa que no cierra.

Y hay una pregunta de fondo que conviene hacerse: ¿la productividad que genera la IA se va a traducir en menos horas para todos, o en más ganancias para unos pocos y más presión para el resto? La respuesta no está escrita en ningún modelo de lenguaje. Depende de decisiones que se toman fuera de la pantalla.

La semana de cuatro días es posible. La pregunta, como casi siempre, es para quién.

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By Jorge Hernández

Jorge Hernández es investigador de tecnología especializado en inteligencia artificial. Cubre el lanzamiento de modelos, las herramientas de IA aplicadas al trabajo y a la vida cotidiana, y el impacto de la automatización en Argentina y Latinoamérica. Dirige IA Hoy (iahoy.online), un medio sobre inteligencia artificial en español.

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