Muse: el agente de IA de Meta que disparó la acción un 11% y ya superó a ChatGPT en descargas (pero encontraron cómo hackearlo)
Meta presentó Muse, su agente de inteligencia artificial personal, y la acción subió cerca de un 11% en un solo día. En 17 días sumó 3,4 millones de descargas y superó el ritmo inicial de ChatGPT. Pero pocos días después, un investigador de seguridad dijo haber encontrado la forma de tomar el control del asistente. Las dos cosas son ciertas: el éxito comercial es real y el problema también.
Qué es Muse y por qué Wall Street se volvió loco
Muse es el agente de inteligencia artificial personal de Meta, presentado en septiembre de 2026 durante el evento Meta Connect. No es un chatbot más: es un asistente que busca competir de igual a igual con ChatGPT y con Gemini de Google, y que además llega a los lentes inteligentes de la compañía. En el mismo evento, Meta presentó una versión llamada Muse Charm que amplía sus funciones, y anunció que está probando un “asistente humano” de apoyo para los usuarios. Todo eso lo contamos en detalle en el lanzamiento de Muse en Meta Connect.
Ahora, la clave para entender por qué esto movió la aguja en la bolsa está en una diferencia que parece técnica pero no lo es: un chatbot responde preguntas, un agente hace cosas. Un chatbot te dice cómo sacar un turno médico; un agente te lo saca. Un chatbot te explica cómo organizar un viaje; un agente te lo organiza. Ese salto, de responder a actuar, es lo que la prensa financiera señala como el gran cambio de esta etapa.
Y ahí es donde Meta tiene una ventaja que ninguna otra empresa tiene a esa escala: la posibilidad de meter ese asistente dentro de aplicaciones que ya usan miles de millones de personas. No tiene que convencer a nadie de instalar algo nuevo desde cero; le alcanza con sumarlo a lo que la gente ya abre todos los días. Por eso Wall Street se entusiasmó: la prensa especializada sostiene que Muse puede convertirse en la primera aplicación capaz de llevar los agentes autónomos al mercado de consumo masivo.
Los números: 11% en la bolsa y 3,4 millones de descargas
Los datos concretos, según los medios que siguieron la movida:
- Las acciones de Meta subieron alrededor de un 11% tras el éxito de Muse, y algunos medios registraron subas de hasta un 12%.
- La acción tuvo su mejor día en 13 meses y encaminó su mejor mes en más de 13 años.
- La compañía quedó cerca de los 2 billones de dólares de valor de mercado.
- Muse alcanzó los 3,4 millones de descargas en 17 días desde su lanzamiento, según medios especializados.
Mientras tanto, las acciones de Alphabet, la casa matriz de Google, bajaron. No es casualidad: los dos asistentes compiten de forma directa y el mercado leyó el movimiento de Meta como un golpe concreto en esa pelea.
Superó a ChatGPT (en el arranque)
Acá hay que ser preciso, porque es fácil exagerar el dato. Muse superó el ritmo inicial de descargas que había tenido ChatGPT en sus primeros días. Eso es lo que dicen los medios especializados y es un logro enorme para una app que recién arranca.
Pero no significa que Muse ya haya reemplazado a ChatGPT en cantidad total de usuarios. Son dos cosas distintas: una es la velocidad con la que arrancó, otra es el volumen acumulado que el chatbot de OpenAI construyó durante años. Tampoco hay cifras confiables de usuarios activos de Muse, así que no las vamos a inventar. Lo que se puede afirmar es lo que se sabe: el arranque fue más rápido que el del líder histórico, y eso solo ya es noticia.
El otro lado: el hacker que dice haberlo secuestrado
Pocos días después del lanzamiento apareció el problema. Un investigador de seguridad, conocido por reportar vulnerabilidades, dijo haber encontrado la forma de “secuestrar” o tomar el control de Muse. Y agregó algo más importante todavía: afirmó que también encontró fallas en otros agentes de inteligencia artificial.
Ojo con lo que esto significa y con lo que no. El dato es que un investigador dijo haber encontrado la forma de manipularlo. No hay que dar por cerrada ninguna investigación ni afirmar que el problema ya está resuelto o que fue peor de lo que se sabe. Lo que sí queda claro es que el mismo tipo de asistente que promete manejar tus cosas puede ser manipulado por un tercero si tiene fallas.
Y acá está la diferencia de fondo con un chatbot común. Si alguien manipula un chat que solo responde preguntas, el daño es limitado: a lo sumo te da información falsa. Pero si alguien manipula un agente que tiene acceso a tus cuentas, tus turnos, tus compras o tus dispositivos, el daño es mucho mayor. El agente actúa en tu nombre. Si un tercero lo controla, actúa en tu nombre pero por él. Es un problema que afecta a toda la industria de los agentes, no solo a Meta, y es la razón por la que la seguridad dejó de ser un tema técnico para volverse un tema de producto.
La pelea con Amazon y con Google
Hay otro frente abierto: Amazon intentó bloquear a Muse. Lo mencionamos como dato, sin entrar en detalles que no estén confirmados, porque todavía no está claro hasta dónde llegó ese intento ni con qué argumentos.
El contexto general es de máxima competencia. Meta empuja con Muse; OpenAI y Anthropic con sus propios asistentes; Google con Gemini; y hay startups que crecieron rapidísimo, como el caso de Instinct, el otro agente que creció a toda velocidad. A esto se suma que la propia Meta venía de anunciar sus lentes inteligentes sin cámara, pensados justamente para responder a las críticas por privacidad. Es decir: la empresa sabe que el terreno donde se juega esta carrera no es solo la potencia del asistente, sino también cuánta confianza genera en la gente.
¿Qué significa esto para nosotros?
Para la gente común, el mensaje es doble y conviene no quedarse con una sola parte. Por un lado, estamos ante un cambio real: los asistentes dejan de ser una ventana donde escribís y te responden, y pasan a ser algo que hace trámites, organiza cosas y toma decisiones por vos. Eso puede ahorrarte tiempo de verdad y va a llegar, antes que después, a las apps que ya usás todos los días.
Por el otro, hay que entender que darle acceso a un agente es distinto de hacerle una pregunta a un chat. Cuantas más cosas le dejás manejar, más importa que ese agente sea seguro y que nadie pueda manipularlo. La recomendación práctica es simple: empezá dándole tareas chicas, revisá qué permisos le das y no le abras la puerta a todo de una. La comodidad es enorme, pero se construye sobre la confianza, y la confianza se gana con seguridad.
Muse mostró las dos caras de esta etapa en apenas unas semanas: la velocidad con la que un producto puede cambiar el humor del mercado y la fragilidad que aparece cuando ese producto tiene las llaves de tus cosas. Las dos historias van juntas y conviene leerlas juntas.
📷 Imagen de portada: imagen creada o editada con inteligencia artificial con fines ilustrativos. No es una fotografía oficial del evento ni de las personas retratadas.






