OpenAI quemará 280.000 millones de dólares hasta 2030 y busca valer 1,2 billones

OpenAI, la empresa detrás de ChatGPT, le contó a sus inversores que espera gastar cerca de 278.000 millones de dólares en efectivo hasta 2030, según reveló el Financial Times. Al mismo tiempo, negocia una nueva ronda de financiación que la valoraría en más de 1,2 billones de dólares y decidió postergar su salida a bolsa. Los dos números, juntos, resumen la magnitud de la apuesta: muchísimo gasto por delante, sostenido por la promesa de que la inteligencia artificial va a dominar la economía de la próxima década.

El número que asusta: 278.000 millones

Empecemos por el dato que hizo ruido. Según el Financial Times, OpenAI proyecta quemar cerca de 278.000 millones de dólares en efectivo hasta 2030. La cifra la replicaron medios como Investing.com, DiarioBitcoin y MarketScreener.

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¿Qué significa “quemar” esa plata? En la jerga financiera se le dice cash burn a la diferencia entre lo que una empresa gasta y lo que ingresa. Cuando esa diferencia es negativa, la empresa está consumiendo sus reservas o, como en este caso, la plata que le ponen los inversores. No es que OpenAI pierda 278.000 millones de dólares en el sentido contable estricto: es que espera gastar mucho más de lo que va a facturar durante los próximos años, y cubrir ese hueco con capital externo.

Para dimensionarlo: 278.000 millones de dólares es más o menos lo que produce la economía entera de un país como Finlandia en un año. O, si preferís algo más cotidiano, equivale a comprar unos 2.800 millones de autos cero kilómetro de gama media. Es, en cualquier escala, una cifra que no tiene precedentes para una empresa privada.

El otro número: 1,2 billones de valuación

Mientras quema esa montaña de plata, OpenAI negocia una ronda de financiación que la valoraría en más de 1,2 billones de dólares. Ojo con la palabra “billón”: en español, un billón es un millón de millones. Es decir, 1,2 billones son 1.200.000 millones de dólares. En inglés eso se dice 1,2 trillion, y ahí suele estar la confusión.

Lo cubrieron El País, iProUP, Notimérica, El Ecosistema Startup y Bitfinanzas. Si la operación se cierra en esos términos, sería una de las valuaciones más altas de la historia para una empresa que todavía no cotiza en bolsa. Para comparar: superaría largamente el valor de mercado de gigantes como Coca-Cola o Netflix, y quedaría en la misma liga que las tecnológicas más grandes del planeta.

Y entonces, ¿cuánto gana?

Acá está la otra mitad de la historia, la que muchos titulares se saltean. OpenAI apunta a alcanzar unos 350.000 millones de dólares en ingresos (facturación) también con proyección a 2030.

Es decir: si las proyecciones se cumplen, la empresa facturaría 350.000 millones y quemaría 278.000 millones. La diferencia no es una pérdida neta automática, porque acá hay que separar dos cosas:

  • Facturación (ingresos): toda la plata que entra por ventas, suscripciones, licencias y servicios.
  • Quema de caja: cuánto más gasta de lo que ingresa, incluyendo inversiones enormes en infraestructura, chips y centros de datos.

Una empresa puede facturar muchísimo y aun así quemar caja, porque está invirtiendo a lo bestia para crecer. Eso es exactamente lo que OpenAI le está diciendo al mercado: “Vamos a gastar como nunca, pero porque creemos que vamos a ganar como nunca”.

Por qué retrasa la salida a bolsa

OpenAI postergó su salida a bolsa (IPO). En vez de debutar en el mercado público, va a buscar más financiamiento privado primero. La lógica es simple: si vas a quemar cientos de miles de millones durante años, preferís hacerlo con inversores que ya conocen tu estrategia y no con el escrutinio trimestral de Wall Street.

Y no le está yendo mal en esa búsqueda. La empresa ya recaudó 110.000 millones de dólares en lo que se describe como la mayor ronda de financiación privada de la historia, según la fuente XTB. Además, redujo su gasto informático proyectado para 2030 a 600.000 millones de dólares, de acuerdo con The Coin Republic, lo que sugiere que está ajustando el plan sobre la marcha.

¿Burbuja o apuesta racional?

Acá no hay respuesta cerrada, y conviene escuchar los dos lados.

El argumento de la burbuja: una empresa que quema 278.000 millones para facturar 350.000 millones está jugando con márgenes que no cierran en el corto plazo. Si la demanda de IA se enfría, si aparece una tecnología más barata o si los reguladores aprietan, esos números se caen como un castillo de naipes. Los inversores que pusieron 110.000 millones podrían quedarse con papeles carísimos de una compañía que nunca llega a la rentabilidad.

El argumento de la apuesta racional: la IA generativa puede ser, como dicen sus defensores, la tecnología más importante del siglo. Si OpenAI termina dominando el mercado como lo hizo Google con las búsquedas, los 278.000 millones quemados hoy son monedas al lado de lo que puede facturar mañana. Las tecnológicas que parecían carísimas en 2005 hoy valen diez veces más.

El punto medio: no es ni una estafa ni un camino garantizado. Es una apuesta gigante, con mucha convicción y mucho riesgo. Y como toda apuesta de esa escala, puede salir muy bien o muy mal.

¿Qué significa esto para vos?

Puede parecer un tema de millonarios, pero te toca de cerca:

  • El precio de los servicios de IA: si OpenAI necesita facturar 350.000 millones, va a empujar planes pagos, licencias corporativas y subas de precio. Gratis y barato, a largo plazo, no cierran.
  • Los sueldos del sector: la ola de plata sostiene salarios altísimos en IA, data centers y chips. Si la ronda se enfría, esos sueldos también se enfrían.
  • La economía en general: una parte enorme del crecimiento bursátil global de los últimos años viene de la IA. Si la apuesta falla, se siente en los fondos de jubilación y en los mercados.

¿Qué mirar para saber si la apuesta funciona? Tres señales: que los ingresos reales se acerquen a las proyecciones, que la quema de caja se achique año a año, y que la empresa empiece a mostrar márgenes positivos. Mientras eso no pase, todo es promesa.

OpenAI está jugando una partida que no tiene precedentes: quemar más de un cuarto de billón de dólares confiando en que va a facturar todavía más. No es una noticia de resultados, sino de proyecciones, y eso hay que decirlo claro: son números que la empresa espera cumplir, no hechos confirmados.

Lo que sí es un hecho es la escala. Y si esos números se parecen aunque sea de lejos a la realidad, estamos hablando de una de las apuestas económicas más grandes jamás hechas por una empresa privada. Vale la pena seguirla de cerca, porque lo que pase con OpenAI va a marcar el ritmo de toda la industria.

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By Jorge Hernández

Jorge Hernández es investigador de tecnología especializado en inteligencia artificial. Cubre el lanzamiento de modelos, las herramientas de IA aplicadas al trabajo y a la vida cotidiana, y el impacto de la automatización en Argentina y Latinoamérica. Dirige IA Hoy (iahoy.online), un medio sobre inteligencia artificial en español.

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