Milei anunció en la ONU que Argentina busca ser un polo global de IA y prometió no regularla
Ante la 81ª Asamblea General de las Naciones Unidas, Javier Milei presentó a la inteligencia artificial como eje de su estrategia económica: beneficios fiscales, un marco jurídico para atraer inversiones y la promesa de no regular la actividad. El anuncio convive con el recorte al presupuesto universitario, que afecta a la formación del talento que el propio plan dice necesitar.
¿Qué anunció Milei en la ONU?
El 23 de septiembre de 2026, en Nueva York, el presidente Javier Milei habló ante la 81ª Asamblea General de la ONU, un encuentro que reunió a 71 jefes de Estado. Según recogió la prensa, el mandatario puso a la inteligencia artificial en el centro de su discurso y anunció que Argentina buscará posicionarse como un polo global de IA.
El anuncio tuvo dos patas concretas. Por un lado, beneficios fiscales para las empresas que operen con agentes de IA. Un agente de IA, explicado en criollo, es un sistema que no se limita a responder preguntas: puede tomar decisiones y ejecutar tareas por su cuenta, como gestionar compras, responder clientes o mover datos, con poca o ninguna intervención humana. Por otro lado, un marco jurídico pensado para captar inversiones tecnológicas, que el Gobierno presentó como una herramienta para competir por proyectos de inteligencia artificial, centros de datos e infraestructura tecnológica.
El discurso, según los medios presentes, también dedicó un tercio de su tiempo a Malvinas como “causa nacional” y a críticas a la ONU y a la Agenda 2030. La IA, de todos modos, fue el eje económico del mensaje, en línea con lo que venía ocurriendo en el resto de la asamblea: la IA en la Asamblea General de la ONU apareció en casi todos los discursos de la jornada.
Las tres ventajas que quiere mostrar
Para atraer inversiones, Milei destacó tres activos argentinos que, según su exposición, convierten al país en un destino competitivo para la industria de la IA:
- Minerales críticos: el litio y el cobre, insumos clave para la infraestructura tecnológica y la transición energética.
- Disponibilidad de energía: con Vaca Muerta como bandera, un factor central porque los centros de datos consumen enormes cantidades de electricidad.
- Talento tecnológico argentino: profesionales formados en el país, reconocidos en el mercado global.
La mención al talento es la que después genera el contrapunto más fuerte, porque el mismo Gobierno que lo destaca como ventaja recorta el presupuesto de las universidades públicas que lo forman.
No regular: la apuesta argentina
El presidente fue explícito: dijo que no va a regular la inteligencia artificial y se alineó con Estados Unidos en la carrera tecnológica global. Medios como Cadena 3 e Infobae titularon con su frase “Argentina se ubicará en la vanguardia de la libertad”. Otro medio recogió otra definición del discurso: “La prudencia no significa miedo”.
La postura contrasta con el clima general de la asamblea. Días antes, el Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Volker Türk, había advertido sobre los riesgos de la IA agéntica, y el Secretario General, António Guterres, había pedido en su último discurso regular la inteligencia artificial. Estados Unidos, con Trump, rechazó la regulación internacional, y Milei se ubicó en esa vereda.
El debate no es solo global: en Argentina, el límite de la IA en la justicia argentina ya mostró que la ausencia de reglas también genera problemas concretos cuando un sistema inventa fallos o citas falsas.
El Súper RIGI: la letra chica del plan
Detrás del anuncio hay una herramienta concreta: el “Súper RIGI”, el plan del Gobierno para atraer inversiones en centros de datos y criptomonedas. Un data center, dicho simple, es un galpón enorme lleno de servidores que procesan y guardan información: es la infraestructura física que necesita la IA para funcionar, y consume agua y electricidad en cantidades industriales.
La revista WIRED describió ese plan como “alarmante”, según consignó en su cobertura. El Súper RIGI es, entonces, el mecanismo legal y fiscal que sostiene la promesa presidencial: sin centros de datos no hay polo de IA posible, y sin beneficios impositivos las empresas difícilmente elijan el país.
Pax Silica: el acuerdo con Estados Unidos
Milei también rubricó el plan “Pax Silica”, la estrategia de Estados Unidos para ganarle a China la carrera por la inteligencia artificial. Lo informó Infobae, que lo conecta con las empresas argentinas y con la posibilidad de que el país se integre a una cadena de valor liderada por Washington.
El gesto tiene lectura geopolítica: Argentina se suma a un esquema de bloques tecnológicos, donde la IA dejó de ser solo un tema de innovación para convertirse en un capítulo de la disputa entre potencias. La firma del acuerdo y el rechazo a regular van en la misma dirección.
El contrapunto: las universidades
Mientras promete desregular la IA y captar talento, el Gobierno recorta el presupuesto de las universidades públicas, que son las que forman a esos profesionales. Lo señaló el medio El Argentino Diario con un titular que resume la tensión: “Milei prometió desregular la IA en la ONU mientras recorta las universidades que forman el talento que necesita”.
El punto no es menor: la tercera ventaja que el Presidente exhibió ante inversores extranjeros depende, en buena medida, del sistema universitario público. Si el financiamiento cae, la formación de ingenieros, matemáticos y especialistas en datos también se resiente, y la ventaja competitiva que se ofrece en el exterior queda en entredicho.
¿Qué significa para Argentina?
Para el bolsillo y el trabajo de la gente común, el anuncio puede traducirse en dos caminos posibles. Si el plan funciona, podrían aparecer empleos técnicos mejor pagos, inversiones en infraestructura y una demanda mayor de profesionales de datos, con efectos indirectos en las economías regionales donde se instalen los centros de datos. Si no funciona, el país habrá ofrecido beneficios fiscales sin que lleguen los proyectos prometidos, y el costo lo pagarán los mismos contribuyentes que financian esas exenciones.
También hay un efecto menos visible: la IA ya está cambiando tareas cotidianas, desde la atención al cliente hasta la redacción de textos y la programación. Un marco sin regulación acelera esa adopción, para bien y para mal, sin red de contención para quienes pierden su trabajo o para quienes son afectados por decisiones automatizadas.
El anuncio de Milei en la ONU deja una foto clara: Argentina quiere jugar fuerte en la carrera global de la IA, con libertad como bandera y con Estados Unidos como socio. El resultado dependerá de algo que no se resuelve en un discurso: si el talento que dice tener sigue formándose en las aulas.
📷 Imagen de portada: imagen creada o editada con inteligencia artificial con fines ilustrativos. No es una fotografía oficial del evento ni de las personas retratadas.






